Blogia
El aLePh AUREO de aLeX

La General - Síntesis de una experiencia de vida

El sábado 28 de agosto del año en curso, asistí a un lugar mágico, a un lugar donde la imaginación, la risa, el llanto y el suspenso, se pueden encontrar en compañía de tus familiares y un suculento aperitivo.

Ese lugar que refiero, es la Cineteca Nacional a donde asistí a la función de “La General” de las 20:30 horas en compañía de mi mamá.

Antes de llegar comentaba con mi madre sobre la película, pues me preguntó de qué tipo era, le respondí de acuerdo con mis vagas ideas, pues ya me había formado un concepto sobre ella, y le respondí que era muda inmersa en el contexto histórico de la revolución por la imagen que había visto del ferrocarril con alguien parecido a una mujer, por lo que ambos pensamos que era una película totalmente histórica y quizá con algo de comicidad. Nos apresuramos y compramos rápidamente los boletos e ingresamos a la sala 6.

Grata fue nuestra entrada pues estaba totalmente iluminado, la gente estaba sentándose, otra sentada, algunos comiendo palomitas o tomando refresco, se podían ver familias completas, niños y a algunos compañeros de clase, a quienes saludé de lejos. El lugar estaba  impresionante con las paredes de los extremos con tabiques ordenados para que la acústica tome su efecto y reproduzca su apantallante estruendo en todo el recinto. Acto seguido, nos acomodamos en una de las filas cerca de la cabina de proyección en medio de ella donde la pantalla se veía perfectamente y ahí es donde pude admirar las dimensiones del lugar y la belleza del escenario, una especie de espacio teatral con cortinas y la pantalla de proyección al fondo, una plataforma de madera y debajo, enfrente de ella un hermoso órgano con unos  soportes donde un músico coloca el cuadernillo de sus notas. Para mí era un conjunto muy estético.

Cuando las luces se apagaron el maestro de ceremonias comenzó a hablarnos de la película y nos presentó al ensamble, un trío con guitarra, teclado y viola, encargado de la musicalización. Interpretaron son gitano y jazz americano. Ahí mismo comencé a cambiar mi perspectiva sobre lo que estábamos a punto de presenciar, cuando el conductor mencionó que la cinta fue adquirida por la Cineteca Nacional y estaba muy padre.

La orquesta empezó a tocar a la par de la proyección lo cual me impresionó mucho, pues al principio hacían los efectos del ferrocarril al arrancar y no había visto una película musicalizada en vivo.

La cinta y la música duraron 75 minutos llenos de risas y aplausos, que juntos dieron por completo un giro de 180° a mi percepción anticipada de la cinta

La obra desde el inicio llamó mi atención cuando se contextualizó en los Estados Unidos en la Guerra de Secesión en un ferrocarril, me di cuenta de que el personaje principal era el maquinista, lo cual nunca imaginé, pues pensaba que “La General” era una mujer con dicho cargo, y la sorpresa fue que era la locomotora del maquinista.

Me gustó mucho la comicidad, la torpeza, la casualidad y causalidad, los errores, efectos y el tono de la película, así como el desenvolvimiento, inesperado para mí, de la historia y su final feliz y obviamente muy gracioso.

Es una película que llama mi atención pues a mi manera de ver trata muchos géneros, entre ellos el romántico, esto es evidente cuando el personaje principal hace lo posible por satisfacer y conseguir a su amada y las circunstancias no lo permiten, es humillado por ella al decirle que no le dirija la palabra hasta que porte un uniforme. A la vez podría decir que tiene una postura mártir, pues le pasa de todo, como todo buen romántico.

Por otro lado pude notar el drama, pues cuando se roban a la joven amada, o cuando raptan a La General, la importancia que la joven y su padre le dan cuando Johnnie no puede enlistarse en el ejército, el final del padre de la joven herido y la actitud de ésta en agradecimiento por “haber arriesgado la vida para salvarla”, lo cual él no sabía, y las circunstancias son contrarias a los “intentos de hazañas” de nuestro héroe por accidente.

Y la más notable a lo largo de la película, la comicidad, pues desde el inicio hasta el fin, me “morí de la risa” por esa torpeza chusca pero precisa que le ayuda a sobrellevar las circunstancias y le ayuda a cumplir sus objetivos, desde recuperar a La General, su objetivo principal y único y en medio de torpezas y azarosas circunstancias termina cumpliendo objetivos no previstos como el de salvar a su amada por medio de artificios cómicos pero completamente funcionales como el hecho de neutralizar a sus enemigos con simple golpes “sin querer” o como pasar desapercibido “sin querer” con el uniforme enemigo, el conocer la estrategia del ejército enemigo, detenerlo, prevenir a los suyos de un ataque sorpresa, dirigir a su ejército y hasta llevarlo a la victoria y entregar al general del ejército contrario, y repito, todo esto sin conocimiento de él, lo llevaron a “recuperar” el amor y la admiración de su amada y su padre, así como el cargo de teniente de su ejército, el cual toma con naturalidad frente a los demás para no levantar sospechas sobre que él no tenía ni la menor idea de lo sucedido.

Por otro lado, un aspecto digno de agrado fue la ternura del personaje principal así como la de la joven, y la sátira de los roles de géneros representados en la escena donde están huyendo del ejército enemigo, ella le ayuda a meter leña al fuego y cuando ve un madero deforme, lo desecha y él le hace ver su error dándole casi una astilla que también hecha al fuego, o cuando ella se pone a barrer y él la ahorca y después le da un beso, o las torpezas que también la joven comete se ven chuscas y tiernas a mi modo de ver, pero también ayudan a la resolución de problemas que se van presentando y a la vez parecen complicarlos.

Por último, los efectos también tienen inmersa a la comicidad, por ejemplo cuando están ambos en el bosque huyendo, cae un rayo muy “rústico” que ilumina la escena y aparece un oso, se obscurece la escena y desaparece, siguen caminando en esa dirección, la escena se vuelve a iluminar, el oso reaparece y salen corriendo.

La música me gustó mucho, sentí que amenizó mucho la película y le ayudaba a contextualizarse en el tono de lo transmitido, como tensión, una conversación, una situación de peligro o de tristeza, considero también gracias a ella, a parte de los cuadros de palabras en la película, pude darme una idea de lo que la película en sus diferentes escenas trataba de plantear.

Sin duda, una de las expresiones cinematográficas más increíbles, fuera de lo visto en el cine cotidiano, en la que me divertí, y descubrí que las mejores cosas de la vida, pueden ser las más sencillas, pero a la vez, las más inesperadas.

Fue un deleite de la expresión cultural del cine y un regalo, pues me relajé y me salí de mi propio contexto por 75 minutos inolvidables.

Saliendo de la sala, me encontré con mis compañeros y nos tomamos la clásica foto del recuerdo.

Para finiquitar el presente texto, puedo concluír: en la película muda "La General" hubo comunicación, porque existió un emisor, el autor por medio de la cinta, un mensaje codificado, retroalimentación y un código basado en la historia, los cuadros de texto y la música. Por otro lado existieron varios receptores, es decir toda la audiencia, y además en cada uno provocó diferente impacto y decodificación, nos estimuló de diversas maneras y llevó a dar múltiples respuestas, cerrando el ciclo.

0 comentarios